viernes, 7 de diciembre de 2018

Moda sostenible y ética




Cada vez estoy más concienciada con la necesidad de adoptar un modo de vida
sostenible para poder mantener a salvo nuestro precioso planeta.

Pequeños gestos cotidianos como el reciclado, poner en práctica en lo posible el
concepto “cero desperdicio” (zero waste) o practicar un consumo responsable
deberían formar parte de nuestra filosofía de vida. Transmitirla a nuestros hijos
creo que es una necesidad y una responsabilidad hacia su futuro y el de este
planeta maravilloso que tenemos el privilegio de habitar y el deber de
transmitir como encontramos ¿No os parece?




Me siento muy identificada con proyectos que buscan y apoyan un estilo de vida

sostenible y hoy os presento uno que he conocido recientemente, The Circular

Project, un emprendimiento que concibe la moda de manera integral en sus

ámbitos social, ético, ecológico y económico. Un proyecto que aúna y apoya la

moda orgánica y responsable hecha en España bajo el concepto de Economía

del Bien Común.



Su nombre alude a la Economía Circular que busca una moda cuyos materiales
puedan integrarse al final de su vida de nuevo en la Naturaleza sin causarle
ningún daño, que se reutilicen, reciclen y optimicen.

Paloma G. López, licenciada en Periodismo y experta en Comunicación de
Empresa, es el alma máter de este proyecto y actualmente la presidenta de la
Asociación de Moda Sostenible de Madrid, agrupación que surgió con la premisa
de crear las condiciones para ayudar a nuevas marcas con filosofía eco friendly

Su tienda, The Circular Project Shop, se fue convirtiendo en catalizador de
creadores de moda con inquietudes de sostenibilidad y en la actualidad Paloma
las selecciona y homologa a través de un protocolo que demuestra que cumplen
un código ético, ecológico y sostenible.

Pero mejor si la escucháis a ella en la entrevista que le hice y en la que,
además, os hago un shop tour por esta tienda tan original (aquí)





Tanto en la tienda física (Calle Ventura Rodríguez 22) como en la tienda
online podemos encontrar creaciones originales y diseños muy especiales,
como la ropa de la diseñadora Silvia Calvo BCN realizada en arpillera
procedente del reciclado de sacos de café, los preciosos kimonos de Avasan
realizados con increíbles materiales sostenibles, los divertidos diseños de
BichoBichejo o las magníficas creaciones de Yanapaqi (su bisutería, sobre
todo los collares, me parece espectacular)





Compresas reutilizables de Maripuri Tijeritas. Su ropa interior con diseños
únicos y maravillosos me tiene enamorada <3




Los jerseys de Marcelinus tienen una historia detrás que me pareció muy
curiosa. Esta empresa nació en el año 2008 en Olot, Gerona, aprovechando la
tradición textil de la zona que se vio afectada por la crisis de los años 90 pero
que consiguió sobrevivir y en la actualidad está resurgiendo gracias a proyectos
como el de Marcelinus.

El nombre de la empresa procede del de los jerseys que fabrican (entre otras
prendas). Se trata de jerseys usados desde antiguo como prenda de abrigo para
los agricultores y obreros de las fábricas. El sindicalista Marcelino Camacho los
llevaba siempre, se los fabricaba su mujer de forma artesanal, y por ello fueron
apodados Marcelinus o Camachos.

En Marcelinus han apostado por reinventar ese jersey tradicional adaptándolo
a las tendencias actuales, rediseñándolo pero manteniendo sus valores de
calidez, portabilidad y comodidad. Muchos modelos se siguen trabajando con
la composición original de los antiguos jerseys de la zona, tejidos con hilo
regenerado obtenido de recortes textiles triturados.





Y por supuesto no quiero dejar de hablaros de una firma que me ha encantado
por su estilo smart casual y sus interiores diseñados para tener todo organizado
y protegido: Canussa.

¿Alguien más se desespera cuando lleva tropecientas cosas en el bolso y nunca
encuentra la que busca? Seguro que no soy la única.

Además, cada vez son más necesarios compartimentos específicos para llevar
protegidos nuestros dispositivos móviles sin renunciar por ello al diseño.
Los bolsos de Canussa tienen interiores muy estudiados.




Sus creaciones se realizan tanto en piel auténtica como vegana. 

La piel sostenible procede de la industria alimentaria lo que supone un
proveedor ético ya que se reutiliza un material que de otro modo se perdería.
Las pieles son seleccionadas cuidadosamente y tratadas con un proceso libre de
cromo y metales pesados por lo que se reduce al máximo el impacto
medioambiental.




Los bolsos de piel vegana están realizados con materiales sostenibles de alta
durabilidad que es posible reciclar y tiene aspecto de cuero auténtico.




Los forros de todos sus bolsos están realizados en Textil Upcycled Recover, un
textil de alta calidad y resistencia obtenido a partir de botellas de plástico.





Todos sus diseños están realizados a mano en España, lo que también conlleva
un menor impacto ecológico.





Me gustan especialmente su mochila Urban Backpack y el bolso Urban Tote que
son los que veis en estas fotografías.




Y justo el día que estaba visitando la tienda llegó la última colección de
Canussa, Hybrid, que me encantó.

¿Quién se resiste a tener un bolsito cuyo interior tiene tarjetero, billetero,
monedero y compartimento para móvil? 

Y, además, puede llevarse como bolso, clutch, riñonera y bandolera. 

¡El colmo del diseño!



viernes, 30 de noviembre de 2018

Enmarcar fotografías para decorar




Estaba deseando mostraros unas nuevas fotografías impresas que han pasado
formar parte de mi colección de fotografías de autor y que quiero incorporar
a la gallery wall que tengo en el salón o empezar a crear una nueva. Aún
tengo que decidirlo.




Las fotografías me las ha regalado mi amigo Luis Turégano ( @cutreraw en
Instagram) que es un apasionado de la fotografía desde siempre y es mucho
lo que he ido aprendiendo de él desde que la fotografía se convirtió también
en mi pasión hace algo más de diez años cuando comencé el blog.

Creo que compartir una afición creativa es muy enriquecedor y poder
aprender de un maestro como él una gran suerte.

¡Gracias Luis!





Como podéis ver son unas maravillosas fotografías, parecen acuarelas y quedan
preciosas enmarcadas.

Estoy deseando colgarlas en la pared y mostraros el resultado.

Espero que paséis un buen fin de semana.




viernes, 23 de noviembre de 2018

Mi pequeña jungla urbana





Adoro las plantas y pensé que había heredado de mi madre la mano verde
para cuidarlas. Así fue en el jardín de mi anterior vivienda: la atención que
les proporcionaba las hacía lucir hermosas y saludables.

Lo que no sabía entonces es que las plantas de interior iban a suponer un
difícil reto para mí, que en el exterior las plantas se cuidan prácticamente
solas porque es su hábitat natural pero en interior hay que tener en cuenta
factores como temperatura, luz, tipo de maceta, drenaje, aireación... 

Las casas están adaptadas a la vida de los humanos lo que no siempre es
acorde a las necesidades de nuestras amigas verdes.




El verano del año pasado perdí prácticamente todas mis plantas de interior
somo consecuencia de la ola de calor. Intenté compensar las altas temperaturas
con riegos más frecuentes y lo único que conseguí es que se pudrieran las
raíces.

Compré nuevas plantas. Una hermosa Monstera Deliciosa pues perdí el
ejemplar que había conseguido hacer enraizar a partir de un esqueje que
saqué de la gran planta de mi madre (podéis verlo aquí)

Una Alocasia Polly con sus originales hojas alargadas de preciosas nervaduras plateadas.

Un helecho azul (Phlebodium aureum), alguna suculenta y cactus,
especialmente una Euphorbia ingens o árbol candelabro que llevaba
deseando hacía mucho tiempo.





Estuve preocupada pensando cómo sobrevivirían a este verano. Íbamos a
estar fuera más de tres semanas y mi duda era si simplemente las regaba a
conciencia o dejaba algunos ejemplares como la Monstera y el Helecho sobre
un balde con algo de agua. Y eso fue lo que finalmente hice. Por su parte
regué cactus y suculentas sólo con un poquito más de agua de lo normal.

A mi vuelta de vacaciones el aspecto de mi pequeña jungla urbana era el de
estas fotografías, parecía que no había habido demasiados estragos aunque
el helecho había perdido vitalidad y bastantes hojas y las suculentas tampoco
mostraban buen aspecto.




La prueba veraniega parecía superada pero no, tras el primer riego de vuelta
de vacaciones, en el que reconozco fui algo generosa, suculentas y helecho
empeoraron y los perdí. Lo que no esperaba es que un mes después mi
Candelabra tree empezase a dar muestras de tener las raíces podridas.

No lo entendía, apenas lo había regado y lo achaqué a que la maceta en la
que venía era de plástico y, además, estaba metida en una cesta por lo que
las raíces apenas se aireaban. 


Busqué consejos por la red para intentar salvar mi Eurphorbia ingens: corté

por lo sano, espolvoreé la zona de corte con canela para evitar infecciones y

dejé secar la cicatriz una semana antes de plantarlo en un tiesto de barro con

una buena base de piedra volcánica para facilitar el drenaje y evitar que las

raíces volvieran a pudrirse.


En la fotografía que sigue lo podéis ver tras la operación salvamento.

Ahora sólo tocaba esperar a que enraizara y saliera adelante. Prometí además
que sólo lo regaría con cuentagotas y pulverizando el tiesto (literalmente) Pero
nada, mi Ives (así lo habíamos llamado) también murió. Me disgusté mucho y
me propuse aprender de la experiencia: cactus, crasas y suculentas siempre,
siempre en tiestos de barro y regadas sólo con cuentagotas y algún baño
pulverizado cada tanto.




Pero, a cambio, llegaron nuevos habitantes verdes a casa: un maravilloso
ejemplar de Anthurium Andreanum en la variedad Prince of Orange que
compré y que me surte de flor cortada porque no para de echar flores. 
Parece que está encantado con la luz y riegos que recibe (no lo quiero
decir muy alto)






Y dos esquejes que se han desarrollado espectacularmente en muy poco tiempo.

Una oreja de elefante (Alocasia odora) que me regaló mi amiga Belén
resultado de aligerar de ramas su precioso ejemplar. Una semana en agua y
podéis ver en la imagen siguiente las primeras raíces.




Y un Singonio (Syngonium podephyllum) del que cogí una ramita de una
maceta de la biblioteca en la que trabajo, metí en agua y también en pocos
días empezó a echar raíces. 






Así lucen ahora, apenas dos meses después de pasarlos a tierra.




El único ejemplar que ha sobrevivido en casa durante años y que procede
del jardín de mi madre, es el cactus de la siguiente fotografía (desconozco su
nombre). Ya puedo echarle más o menos agua, cambiarle a un rincón más o
menos ventilado o iluminado, que éste aguanta veranos, inviernos... y yo creo
que es porque lo cuidó mi madre desde pequeño y lleva su mano verde ;-)




En la última visita a mi madre nos volvimos a acercar a un magnífico vivero de
Ciudad Real, Viveros Tian

Si me seguís en Instagram habéis podido comprobar que hemos convertido en
costumbre pasar allí al menos una mañana porque es grandioso, tiene miles de
variedades y aprovechamos para compartir nuestra pasión común por el mundo
verde.

Además está genial de precio por lo que siempre nos traemos algún ejemplar.
Esta última vez yo adquirí algunas crasas y cactus. Mantengo mi promesa de
regar con cuentagotas o baño pulverizado.

Y por supuesto trasplantar a barro. 

Compré algunos tiestos en el propio vivero y también me hice con otros muy
originales de Casa shops, como el que lleva patitas en la fotografía de abajo o
las pequeñas macetitas de terrazo que en realidad son de fibra de bambú pero
tienen un aspecto auténtico. Además las cuatro no llegaban a 5€, de esas
compras con las que acabas super encantada.




He disfrutado compartiendo con vosotros los pequeños retrocesos y avances
de mi pequeña jungla urbana.

Admito consejos ¡Tengo tanto por mejorar y aprender sobre plantas de interior!!!