domingo, 23 de diciembre de 2018

Un brindis con vino muy femenino




Hoy vengo con un post de celebración. De la Navidad porque es lo que
corresponde por la fecha pero, en realidad, es una celebración de la vida,
un agradecimiento por ella y todo lo que nos ofrece.




No entiendo mucho de vinos y he de decir que el alcohol no suele sentarme
bien por lo que normalmente no lo tomo pero es cierto que una copita en
esos momentos especiales que compartimos con seres queridos es siempre
bienvenida.

He descubierto un espumoso que, además de rico y con una graduación muy
baja (sólo 5º), tiene un embotellado precioso con estampado de rosas.
¡Me puede la estética, que le voy a hacer! ;-)

Se llama Vegaverde y tiene dos variedades, blanco 

(la botella lleva un precioso estampado de rosas en 

verde y lavanda) y rosado que es el que veis en las

fotografías.


He probado sólo el rosado porque no me atrae mucho el vino blanco pero podéis
ver la botella aquí. Divina también ¿verdad?

Además es producto de mi tierra, La Mancha, de la Bodega García Carrión

situada en Daimiel (Ciudad Real) donde pasé la primera etapa de mi juventud

¡Así todo queda en casa!





Alzo mi copa por la vida, los bellos sentimientos y la gente de buena voluntad,
especialmente vosotros que me acompañáis en este pequeño rincón.

¡Chin chin!



miércoles, 19 de diciembre de 2018

Real Jardín Botánico Complutense (Madrid)




A punto comenzar el invierno despedimos este otoño que se ha mostrado
magnífico y nos ha dejado imágenes maravillosas.

No sé si es que yo he estado más receptiva últimamente, que he hecho más
vida fuera de casa, con largos paseos, o es que realmente este otoño ha sido
especialmente bello ¿Qué creéis?




Las fotografías que hoy os muestro las tomé una tarde al salir del trabajo. 

Me pasé por el Jardín Botánico Complutense que he visitado miles de
veces porque lo tengo cerca de la biblioteca en la que trabajo e imaginaba
que en otoño estaría esplendoroso.

Sólo pensaba tomar alguna fotografía para compartir en Instagram y lo
encontré tan espectacular que acabé haciendo muchas fotos y grabando dos
vídeos que compartí en mi IGTV (si os apetece verlos los tenéis aquí y aquí)




Llegué sobre las tres y media sin comer y salí a las seis pero no me importó
porque disfrutar de ese entorno natural fue un alimento para el espíritu, os
lo aseguro.




El Real Jardín Botánico Alfonso XIII (ese es su nombre oficial) está situado
en el centro de la Ciudad Universitaria de Madrid. 
La Junta de Ciudad Universitaria, presidida por el rey Alfonso XIII en 1927,
encargó al arquitecto López de Otero la planificación del mismo pero la
guerra civil dejó aparcado el proyecto que no fue retomado hasta mucho
después e inaugurado en el 2001.




La entrada es totalmente abierta y gratuita durante el día, se puede visitar de
forma libre o mediante visita guiada concertada. 

También organizan actividades y talleres, algunos de los últimos han sido "El
arte de tejer vegetales" o "Reciclando el color de las plantas". En este último
se enseñaba a teñir lana y seda con colores de plantas recicladas. Super
interesantes, no os parece. Pues me los perdí, pero no volverá a pasar
porque ahora sigo su página de facebook e instagram.

En cualquier caso tenéis todos los datos de horarios, actividades y demás
en su web.





En verano se organiza aquí un festival que se ha convertido en referente

para los apasionados de la música de calidad en la ciudad de Madrid:

Las Noches del Botánico (NDB). Su variada y selectiva programación

musical reúne cada edición a artistas nacionales e internacionales

consagrados junto a nuevos talentos de la música contemporánea. 



Llevo tiempo diciendo que me voy a acercar a algún concierto pero al final,
por una cosa u otra, tampoco lo he hecho. Javier sí ha ido y siempre alaba
la espectacularidad de los conciertos en ese magnífico entorno natural y el
buen ambiente, no sólo de gente joven y estudiantes sino de todas las
edades.

Del verano próximo verano no pasa, os lo aseguro.








El Jardín Botánico Complutense sirve de apoyo al estudio de Facultades como
Biología o Farmacia, situadas aledañas al mismo.

Cuenta además con un huerto urbano, un museo vivo que tiene como objetivo
mostrar a los  los visitantes todos los estadios y fases de los ejemplares, por
eso no se realiza recolección sino que que se deja a las plantas desarrollarse y
mantener un tiempo las partes secas.






Las aceitunas terminando de madurar y las flores de azafrán regalándonos su
precioso colorido y particular aroma.





También tiene con una preciosa rosaleda que aún mostraba bellos
ejemplares en flor.





Fue un auténtico placer pasar la tarde en este maravilloso espacio verde de
Madrid para poder luego compartirlo con vosotros.

Espero que os haya gustado y agradezco me hayáis acompañado en este
paseo tan especial.



miércoles, 12 de diciembre de 2018

Renovando la decoración de mi comedor




La mesa de comedor que habéis visto siempre en casa no era mía (por si no la
recordáis podéis verla aquí), me la había pasado mi hermana hace años porque
había adquirido otra y no la necesitaba. Pero ahora que ella ha comprado una
casa nueva le venía genial para el office de su cocina y se la he devuelto.

La verdad es que estaba encantada con ella pero ya que tenía que adquirir
una nueva mesa pensé en algo diferente para dar un aire renovado a mi salón.
La elección recayó en el modelo Lisabo de Ikea.

Las patas son de abedul macizo y el tablero de chapa de fresno, maderas
ambas muy claras que han recibido un acabado natural. El fresno es una
madera resistente y duradera con unas preciosas vetas.

Las líneas sencillísimas con un diseño mid century me encantaron desde que la
vi la primera vez y la madera tan clara aporta un toque fresco y acogedor a la
decoración de mi salón/comedor.




Aunque ocupa más que la mesa anterior se adapta mejor al espacio al ser
más estrecha. Además el sobre largo ofrece más superficie de trabajo para
manualidades. Un buen plus, ¿no creéis?




Inicialmente la decoré con unos libros grandes y algunas de mis nuevas
plantitas...





Incluso dejando el centro de mesa, ahora dispongo de espacio para comer o
trabajar sin necesidad de quitarlo y ¡eso está genial!






Y estos días es en ella donde he instalado mi sencilla decoración navideña de
este año.





El arbolito es una creación esquemática y minimalista que hice hace algunas
navidades y que podéis ver aquí. Está realizada con escuadras de madera de
las que se utilizan para sujetar estantes.

Este año quería algo muy, muy sencillo, casi antinavideño, como modo de
manifestar mi repulsa al consumismo exacerbado que se ha impuesto en esta
celebración y que creo es totalmente contrario al espíritu primigenio.

¿Qué hay de aquel pequeño que nació en un pesebre, propugnó el "déjalo
todo y sígueme" y dio su vida por el amor al prójimo?

Incluso los no creyentes celebran estas fiestas pero, ¿qué es exactamente lo
que se celebra actualmente?





Como adorno unas sencillas tiras de algodón procedentes de viejas sábanas y
un mensaje de anhelos en cada una de ellas: Paz, Esperanza, Bondad y Amor.

Unas velitas de té en cada una de las ramas y unas plumas como copete.




Mi centro de Adviento también es sencillo: sobre una bandeja bereber de
madera labrada toscamente, las cuatro velas sobre un lecho de plumas.




No necesito más para sentir y recuperar el auténtico sentimiento navideño.