martes, 16 de octubre de 2018

Practicar mindfulness con baraja de cartas





Llevo mucho tiempo practicando meditación y practicándola de diversas
maneras.

Hace unos quince años sentí la necesidad de conectar más con mi interior.
Empecé a replantearme cómo estaba viviendo mi vida y comencé a cuestionar
mis prioridades porque sentía que la vida estaba pasando sin yo apenas
enterarme o, mejor dicho, sin gustarme como acontecía.

Me apunté a un taller de iniciación a la Meditación Vistassana en El
Observatorio, un magnífico espacio situado en un ático madrileño
con una luz y unas vibraciones que transmite calma y bienestar
en sí mismo.

Fue una experiencia realmente positiva con la que aprendí a poner en
práctica la máxima de la meditación: "Centrar mi atención sin esfuerzo
en lo que acontece aquí y ahora" Es decir, conseguir un estado de
conciencia plena o lo que ahora se conoce como Mindfulness.

Por aquellos tiempos también descubrí la filosofía de Osho, me hice con sus
libros y compré dos CD's de sus meditaciones activas, una de las cuales
(meditación Nadabrahmapractico a menudo porque con ella consigo un
estado realmente reconfortante y sanador.

Me di cuenta que por carácter me resultan más gratificantes y por lo tanto
efectivas las meditaciones activas, es decir, aquellas en las que no es
imprescindible estar con los ojos cerrados centrados en el no pensamiento.




Desde entonces he buscado nuevas formas de meditar porque la novedad
renueva las ganas de practicar y en meditación lo importante es la práctica
continua. Si no disponemos de una hora determinada para hacerlo, que sería
lo aconsejable, o de un entorno sin estímulos, estas otras formas de meditación
permiten dedicarnos un tiempo a centrar nuestra atención y buscar un estado
de conciencia plena.




Hace poco encontré este juego de cartas para practicar mindfulness. Se trata de
una baraja de 52 cartas con preciosas ilustraciones de Barbara Ann Kipfer en
el reverso y frases que invitan a la meditación en el anverso. Están distribuidas
temáticamente en cuatro categorías identificadas cada una por el diseño
específico de su cara posterior.

La caja está diseñada para convertirse en un atril en el poner la carta que se
esté utilizando.




Podemos elegir una carta al azar o bien dejar que el azar elija nuestra carta
barajando hasta que una de las cartas caiga de la baraja. 

Yo suelo hacerlo de esta última forma porque el acto de barajar tranquilamente
me ayuda a centrarme en el momento. Me repito en voz baja la máxima de
meditación mientras barajo (centrar mi atención sin esfuerzo en lo que
acontece aquí y ahora) como si fuera un mantra.

Pondremos la carta elegida en el atril con el texto a la vista. Leeremos
el texto de la cita, la afirmación o las instrucciones del ejercicio. Lo haremos
lentamente y dejaremos que su significado profundice en nuestra mente.




El objetivo de esta baraja es ayudarnos a ver la perfección en cualquier
momento de nuestra vida, negativo o positivo. Porque, como decía Osho, "La
meditación es una rendición no una exigencia. No es lograr que la vida sea
como tú quieres, sino relajarte en la manera que la vida quiere que seas tú"

Para mí la meditación es una aceptación de lo que es, de aquello que no

podemos cambiar porque no depende de nosotros. 

No aceptarlo aumenta nuestro sufrimiento y la sanación pasa por saber 

aceptarlo de la mejor manera posible.





En palabras de Buda

SOLO HAY UN MOMENTO EN EL QUE ES ESENCIAL ESTAR DESPIERTO: AHORA




viernes, 21 de septiembre de 2018

Buddha bowl de inspiración tailandesa




Qué ganas tenía de volver a compartir en los Findes Frugales de Marcela
Cavaglieri pero con el verano de por medio y el slow concept que
últimamente me he auto impuesto tengo dos super DIY empezados desde
hace tiempo y no los termino.

Y como se trata de no sentirse mal por procrastinar, ese verbo que se ha puesto
tan de moda y que en realidad no quiere decir otra cosa que diferir, aplazar,
elijo hacer otra creación frugal y mostrárosla hoy.

Mi amiga Ana me regaló una preciosa falda de tejido Batik que trajo de
Tailandia. El batik es una técnica de teñido de tela por reserva, como el
Tie Dye o el Shibori, que consiste en aplicar cera sobre las zonas que no
se quieren teñir. El proceso se repite para ir formando los dibujos y
sobreponer colores. Es característico el uso de puntitos en sus diseños y
es una técnica bastante extendida en Indonesia y los países de alrededor.

Como sé que no lo voy a utilizar como falda porque para ello hay que tener
la gracia y el saber hacer de las mujeres de aquella zona, decidí convertirla
en un precioso mantel: descoser el lado corto que une la pieza y ya está.
Así de fácil y rápido.

Tanto que he tardado más en montar la mesa para mostrároslo que en
convertirlo en mantel ;-)

Saqué algunos de los souvenirs que traje de mi viaje a Tailandia hace
dos veranos y creé un Buddha bowl de inspiración tailandesa.

Los Buddha bowls tan de moda en el mundo foodie no son más que cuencos

en los que se combinan alimentos saludables: un único plato que contiene

diversos tipos de nutrientes beneficiosos para la salud.


El que os presento es un bowl dulce pero sin azúcar ¿Cómo es posible?
Utilizando plátano maduro y preferiblemente congelado.

Lo demás ingredientes: espinaca, rúcula, remolacha, frutos del bosque (también
mejor congelados), leche de coco, una cucharadita de curcuma, otra de maca y
una de jengibre.

Todo a la batidora y una vez procesado al bowl.





Después podremos completar y decorar con toppings de nuestro agrado:
semillas, ralladura de coco, frutillas...




Todos estos ingredientes son considerados actualmente superalimentos por lo
que tendremos un super cuenco dietético, saludable y rico. Si lo encuentras
poco dulce puedes añadir dátiles medjoul. Yo no tenía en ese momento pero
para mí resultó bastante dulce y eso que soy muy golosa.

Como salió mucha cantidad, más ahora con Javier fuera, distribuí en botes
lo que me sobró, lo guardé en la nevera y he estado comiendo de ello toda la
semana, cambiando los toppings o añadiendo más leche para convertirlo en
smoothie.

Una manera de batch cooking como llaman ahora a hacer más cantidad 

cuando se cocina y así poder guardarlo para otro día en que lo usaremos 

combinando o mezclando con nuevos ingredientes.



¡Os deseo un feliz fin de semana!



viernes, 7 de septiembre de 2018

Sobre dalias y la muerte lenta de los blogs




Seguramente os habrá sorprendido el título de este post y también os
preguntaréis que tienen que ver las dalias con la muerte de los blogs.

En realidad nada pero quienes me seguís sabéis que éste es un blog en el
que la fotografía tiene un protagonismo importante y para ilustrar un tema
tan serio (y triste) como la supervivencia de los blogs qué mejor que unas
preciosas imágenes de dalias que ahora están en plena temporada de
floración.




Sé que muchos de mis lectores sois blogueros y que el tema no os sonará a
nuevo.

De hecho hace ya mucho tiempo que se venía notando la caída de visitas a
blogs y se hablaba de ello. A principios del 2011 (justo cuando yo creé el mío)
un artículo en el New York Times sugería que los blogs estaban muriendo,
que las nuevas generaciones estaban perdiendo interés en ellos a favor de las
redes sociales, por entonces Facebook y Twitter ¡Y aún faltaba por llegar
Instagram!

Yo me negaba a creerlo, de hecho para mí entonces las redes no eran más
que una manera de compartir mi contenido del blog, de darlo a conocer.
Nunca me han enganchado Facebook ni Twitter. 

Ni siquiera Pinterest, lo he utilizado para dar a conocer mis fotografías y me

ha gustado visitarlo de vez en cuando para encontrar inspiración pero me

resulta repetitivo y, como todas las redes, ha acabado perdiendo su esencia y

transformándose en un tótum revolútum en el que tiene cabida de todo sin

que haya una criba de calidad, además de convertirse en una "Vía" usada por

algunos para legitimar impunemente el compartir imágenes no propias.



Cuando surgió Instagram abrí el perfil de @hamptonsc pero sin dedicarle
demasiado tiempo ni cuidado. Mi prioridad seguía siendo nutrir mi blog de
contenido de calidad.




Sin embargo, a partir de un determinado momento la caída en el número
de visitas al blog empezaba a evidenciar que la cosa estaba cambiando. Cierto
que para mí las cifras no habían sido nunca lo más importante, estuve mucho
tiempo posteando diariamente, sacando el tiempo de mi sueño y descanso sin
importarme que apenas tenía visitas. Pero de qué sirve crear un contenido
cuidado si no lo ve nadie porque no tienes presencia en los medios que lo
dan a conocer, en las redes sociales.

Reconozco que la desmotivación hizo algo de mella en mí y si a ello le añadimos
el impás que supuso la enfermedad y muerte de mi padre y cómo a raíz de ello
empecé a replantearme muchas prioridades...

El blog empezó a pasar a un segundo plano en mi vida y tras unos meses
empecé a compartir con más ganas en Instagram y a ver su potencial.

Demasiado tarde, desde luego, la nueva red estaba igualmente "prostituida" o
vendida a intereses de pago, como más nos guste expresarlo.




Sin embargo respondía a mi necesidad de crear y compartir, de una manera
mucho más cómoda e inmediata, aunque incluso entonces me negaba a aceptar
la tan anunciada larga y lenta muerte de los blogs

Cuando este año se empezó a aplicar el nuevo reglamento de protección de
datos de la Unión Europea y esto afectaba a todos los ámbitos se armó un
gran revuelo en el mundo blogger. Las suscripciones de los lectores tenían
que ser revisadas para que aquellos dieran su consentimiento, los enlaces y
cajetines de suscripción debían respetar un formato... Hacerlo uno mismo
suponía informarse, hacer cambios en las entrañas del blog y, qué queréis
que os diga, una está ya muy mayor para ésto. Unos años antes me hubiera
quedado tres o cuatro noches sin dormir y, de una u otra manera, lo hubiera
solucionado. O bien hubiera podido pagar a alguien para que lo hiciera
correctamente... 

¿Realmente merecía la pena hacerlo teniendo en cuenta que las visitas al blog
habían bajado considerablemente y el número de suscriptores hacía tiempo que
apenas había aumentado?

Corté por lo sano, borré todas las suscripciones, quité el cajetín de suscripción,
los enlaces de contacto y no eliminé la opción de comentarios porque ya me
parecía demasiado (aunque parece ser que incluso en ello se puede estar
incumpliendo la dichosa ley)




Esta ley fue la puntilla que me hizo empezar a pensar que quizás, si no la
muerte, sí se ha producido un replanteamiento lento del mundo bloguero.





En mi caso seguiré manteniendo el blog, espero postear más a menudo
pero sin obligarme.

Estaré más activa en Instagram porque esa dosis diaria compartiendo
inspiración colma mi necesidad de sentir que estoy aportando y sigo creativa.
Pero cuando tenga algo importante que decir y compartir será aquí donde me explaye.

Gracias por estar ahí, por escucharme y contarme vuestros puntos de vista.