martes, 27 de septiembre de 2016

Shooting improvisado



Con un pie en Madrid para cumplir en el trabajo, la casa, mi hijo... y otro en 
Ciudad Real para ayudar a mis padres, apenas he tenido tiempo y, si os soy
sincera ni fuerzas ni ánimo, para coger la cámara estos días y compartir en
el blog o las redes sociales.

Por fin todo va normalizándose y tras más de tres semanas ingresado, mis
padres están en casa.

Ahora toca acondicionar parte de la casa para la comodidad y seguridad de ellos
ya que mi padre no podrá subir escaleras como antes y estamos transformando
el salón de la planta principal en una especie de apartamento donde él pueda
tener su ordenador, lector de audio, televisión y dormitorio, todo en uno.


Las ganas de postear han vuelto y, a falta de fotografías actuales, he dado un
repaso a algunas que tenía pendientes de compartir y que tomé unos fines de
semana anteriores a la enfermedad de mi padre y precisamente en el jardín
de su casa.


Aprovechando un día de compras con mi hermana, se me ocurrió una sesión
de fotografía improvisada con algunas de las adquisiciones que hicimos y,
como casi siempre, fue el rincón de la piscina en el jardín el lugar que elegí,
aprovechando la celosía de la pared para colgar las prendas.

Mal día por el viento que en más de una ocasión estuvo a punto de llevarse
volando la ropa con perchas y todo.


Zara, Oysho y Stradivarius fueron las tiendas que visitamos y adquirimos
tanto piezas rebajadas como de nueva temporada.

¿Recordáis el vaso color ámbar en estampado animal print que os mostré
hace no mucho (aquí)?

Junto con un juego de cubiertos estilo vintage, a un euro cada pieza, se
vinieron a casa conmigo.


En Zara, por sólo 12,99€, mi hermana encontró una preciosa camisola de
estampado geométrico, de estilo popi pero muy elegante.

Para llevar sola en verano o con pantalón cuando las temperaturas bajen.





Pichu, su gato, no quiso perderse la sesión y estuvo rondando y ronroneando
a su mami para que le hiciera caso.




También de Zara y rebajado, mi hermana adquirió un mono de corte
japonés en un maravilloso azul noche.




Yo también aproveché las rebajas de Zara y compré dos suéteres largos
de punto con aberturas laterales en camel y gris.

Javier hizo sus pinitos fotográficos con mi anterior cámara reflex heredada e
inmortalizó algunos momentos de este shooting improvisado y muy divertido
como podéis ver en las siguientes imágenes.



No pude resistirme a este conjunto de camisón y kimono del nuevo catálogo de
Oysho: el corte, el suave estampado y el tejido, combinando seda y algodón,
lo hicieron irresistible.





El calor me disuadió de ponerme un impermeable de Stradivarius, reversible
con estampado camuflaje y también de la nueva temporada otoño-invierno,
pero podéis verlo aquí.


Me alegro de estar de vuelta, por todo lo que ello supone, y agradezco mucho
vuestro interés y muestras de afecto.

Os deseo un buen comienzo de semana.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Hotel Hilton Phuket Arcadia, Tailandia



La base de nuestra estancia en la isla de Phuket durante nuestras vacaciones
de este verano en Tailandia fue el Hilton Phuket Arcadia Resort & Spa, un
complejo situado en Playa Karon, en la costa occidental de la isla, inmerso
en plena jungla tropical y a pie de playa.

Ya os comentaba que los precios de los hoteles en este país asiático son
baratos en comparación con los europeos, de manera que hospedarse en
un cinco estrellas como éste equivaldría a lo que costaría un hotel de tres
estrellas en occidente.


Situado en un entorno idílico, lleno de vegetación, lagos y rincones especiales,
se necesita más de un día para descubrirlos y dediqué algunos paseos para salir
con la cámara y poder compartirlos con vosotros.














La exuberante vegetación está en continua renovación gracias al clima tropical:
frutos y semillas caen de plantas y árboles, germinando rápida y fácilmente.


Fijaos en este rincón de un estanque, donde frutos de distintas especies se
han acumulado de manera natural y algunos han germinado y empezado a
desarrollar la planta.

En el momento de hacer la fotografía no se me ocurrió, pero al editarla pensé
que podría haberme traído a casa esa gran semilla cúbica que contaba ya con
tronco y preciosas hojas.



En la fotografía precedente un árbol de mango con numerosos frutos: en pocos
días sólo hubiéramos tenido que extender el brazo y coger nuestro mango
maduro y sabroso.

Las frutas son una de las mayores riquezas de Tailandia, la vegetación las
regala de manera natural y quizás a ello se deba que los habitantes de este
país sean tan amables y dulces.

Hay tal variedad y algunas tan exóticas que en los desayunos costaba elegir. 




Altares engalanados con telas de tul y guirnaldas de flores naturales se
encuentran a lo largo del recinto y dejan patente la religiosidad del pueblo
tailandés.




Jardines perfectamente cuidados para disfrute, no sólo de clientes, también
de fauna como los bellísimos pavos reales.





Numerosas piscinas con el agua en su punto, como a mí me gusta decir:
suelo tomarme un buen rato para meterme en una piscina porque, de no
ser climatizada, el agua siempre me parece fría.

En Tailandia el agua tiene la temperatura ideal para bañarse, tanto en mar
como en piscina, aunque sé que a este respecto todo va en gustos y muchas
personas prefieren el agua fría y tonificante.









Ya os comentaba en el post que dediqué al hotel que nos acogió en Bangkok
que fueron muchos los maravillosos maceteros cerámicos de intensos colores
que vimos y que se fabrican en el país.

También en el Hilton encontramos piezas espectaculares como las que veis en
estas fotografías. Me hubiera gustado tanto traerme uno...



No sólo macetones, también piezas más pequeñas como este florero en forma
de caracola decorando un espacio multiplicado por espejos en uno de los baños
públicos.



La mayoría de los salones son exteriores, situados en agradables porches y
decorados con muebles de maderas tropicales o fibras naturales.



Sala de ordenadores con acceso gratuito a internet, además de wifi en todo
el recinto.


Detalles alusivos a la cultura tailandesa como estas campanas gigantes en
madera que decoran uno de los recibidores.

A nuestra llegada, mientras formalizábamos el check-in, nos agasajaron con
flores, zumos y unas toallitas humedecidas en agua helada y aromatizadas con
jazmín: no podéis imaginar cómo lo agradecimos, teniendo en cuenta las altas
temperaturas y humedad que nos hicieron llegar agotados.


Las cenas las hicimos normalmente en el lounge bar, amenizado por una banda
genial, los Mix Quartet.

Dong, un bandsman genuino en el piano, la guitarra y con una fantástica voz, al
igual que la de Shiella, la vocalista del grupo, Frankie al bajo y Golf a la batería.

El "corner español", como nos llamaba Shiella, tan entregados que acabamos
haciendo amistad con ellos. Y es que pocas cosas nos motivan más que la
música.



Apenas hice fotografías de nuestro cuarto pues nada más entrar se llenó
de maletas, bolsos y ropa por todos lados.



Todos los días venía a visitarnos este exótico pajarito, solo o con amigos, a
veces incluso se atrevió a pasar a la habitación.

Pensábamos que quizás venía por comida pero le ofrecimos unas cerezas que
compramos la última tarde en Bangkok y no las quiso. Normal, teniendo en
cuenta la gran cantidad de frutos que se podían encontrar en los alrededores.

Simplemente se acercaba y cantaba moviendo la cabeza de arriba a abajo al
tiempo que las plumas de cabeza y cuello se erizaban. Yo intentaba imitarlo.
Lo hago siempre, silvando o en este caso con sonidos, y estoy segura que no
lo hacía muy bien pero lo cierto es que le gustaba y contestaba.

Javier y mi amiga Cristina, con quien compartíamos habitación, se reían
cuando el pájaro y yo comenzábamos nuestra conversación que duraba un
buen ratito.



La luz del baño, separado del dormitorio por una pared de cristal, era genial
para fotografía y aquí me tenéis inmortalizándola en varias ocasiones.


Espero que hayáis disfrutado de este paseo por el resort que nos acogió en
Phuket.

Quiero agradeceros todos los cariñosos comentarios deseando mejoría a esos
problemas familiares de salud que os refería en el post anterior.

Se trata de mi padre que ha estado bastante enfermo pero que ya ha salido
del estado crítico.

Gracias miles por estar ahí y ser siempre un chute de cariño y motivación.
¡Se os quiere!