jueves, 29 de junio de 2017

Zwin Zwin Cafe, Marrakech (Marruecos)



La oferta gastronómica de Marrakech es amplia y variada.

Os he ido mostrando algunos de los restaurantes más cool de la ciudad

marroquí (Le Jardin, La FamilleNomad) y aún tengo por presentaros

algunos otros en los que, al placer de degustar platos de fusión árabe-

occidental, se une un ambiente y una decoración cuidada que invitan a 

la calma y al descanso tras visitar monumentos o hacer una inmersión 

en la bulliciosa vida de los zocos.


Hoy visitamos Zwin Zwin Cafe (rue Riad Zitoun El Kedim 4), un encantador
restaurante situado al sur de la Plaza de Jemaa el-Fna, ideal para hacer una
parada si visitamos el zoco de esa zona de la Medina de Marrakech o sus
monumentos más representativos: Palacio de Bahia, Palacio El Badiî y
Tumbas Saadíes.


Al estar situado en una estrecha y atiborrada calle del zoco, rodeado de tiendas
y puestos callejeros, es fácil que pasemos de largo ante su pequeña fachada.
Sólo tenemos que estar atentos a encontrar el cartel y subir unas estrechas y
empinadas escaleras que, os aseguro, trasladan a un espacio de lo más
acogedor que nos hará sentir como en casa.


La decoración es una combinación de estilo nórdico con toques étnicos y detalles
de vivos colores. Un total happy chic.



La combinación del blanco de la base con los tonos vibrantes del suelo, algunos
muebles y complementos aportan sensación de felicidad nada más entrar.

Si a ello añadimos el encantador trato y la rica comida no es de extrañar que lo
acabes considerando uno de tus lugares favoritos de la ciudad marroquí, como a
mí me ocurrió.








En la planta superior no podía faltar una magnífica azotea con preciosas
vistas y lindos rincones.



De su carta os aconsejo alguna de sus ensaladas aromatizadas y el tajine de
berenjenas, acompañados de un refrescante mojito (sin alcohol, claro) o
batidos naturales de frutas.


Insisto en alabar el servicio realmente agradable.

Seguramente con la cuenta te entreguen un vale descuento para comprar en su
tienda (justo en la esquina de al lado), que os aconsejo visitar porque está llena
de preciosos detalles y complementos.



viernes, 23 de junio de 2017

Cómo hacer una bandeja marroquí con una base de tarta



Que los envases de pizza me han inspirado a crear varios DIY es algo que ya
sabéis.

Con ellos hice unas bandejas doradas de estilo boho y un espejo sol con
unos resultados que me sorprendieron gratamente.


Hoy os muestro un "hazlo tu mismo" igualmente fácil, barato y 
bonito, 

una bandeja plateada de estilo marroquí realizada a partir de un 

envase de tarta.



Nada más ver esta base de tarta visualicé la bandeja. El proceso para
transformarla no pudo ser más sencillo: cortar la pequeña lengüeta y
dar dos manos de spray plateado efecto cromo.



El tamaño es mayor que el de los envases de pizza y también el grosor del
plástico, lo que la hace más consistente y permite soportar más peso, pudiendo
utilizarse como una bandeja normal.



Por supuesto, me la llevo a los Findes Frugales de Marcela Cavaglieri para
formar parte de la fiesta de inspiración a la que asistimos cada fin de semana.


También os sonará la lámina de dibujo zentangle que hice sobre papel kraft,
tan relajante de hacer y tan decorativa, ¿no os parece?


Espero que la ola de calor que sufrimos por estas latitudes nos de una pequeña
tregua porque, sinceramente, si el verano acaba de comenzar y ya tenemos
estas temperaturas qué nos espera el resto...

Mejor ni pensarlo.
¡Feliz fin de semana!

lunes, 19 de junio de 2017

Invernaderos del Real Jardín Botánico de Madrid



A finales del verano pasado visitamos el Real Jardín Botánico de Madrid
del que compartí con vosotros la zona de frutales y huerto.


Hoy os quiero mostrar los invernaderos que resultan verdaderamente interesantes.

En el exterior de ellos se muestran ya cactus y plantas crasas, como esos
"asientos o cojines de suegra" también conocidos como "Bola de Oro", "Barril
de oro" o "Cacto erizo" (Equinocactus Grusoni es su nombre científico), que
veis en la fotografía anterior. Siempre me ha hecho mucha gracia el nombre
coloquial que se le da a estos grandes cactus de forma esférica.
¿Por qué será? ;-)


Otras especies propias de climas desérticos están allí representadas: yucca,
chumbera, agave...




Pero donde hay una cantidad importante de plantas propias de zonas más
meridionales es en los invernaderos.

Me encantan estas estructuras con grandes ventanales en paredes y techos,
no sólo como invernadero, me imagino una parte como estudio, taller de
fotografía... Con ese aire industrial y bohemio tan deseado.




El invernadero del Real Jardín Botánico de Madrid recibe el nombre de Santiago
Castroviejo Bolibar, botánico español, profesor del CSIC, miembro de la Real
Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, quien dirigió el Botánico
madrileño por muchos años y estuvo entregado a la investigación científica
hasta su muerte.

El invernadero del Jardín Botánico de Madrid cuenta con tres secciones

contiguas: desértica, subtropical y tropical, que reproducen las condiciones

de temperatura, humedad y luz para el desarrollo de cada tipo de plantas

mediante un sistema de control informático. Las energías empleadas para

su mantenimiento son totalmente limpias.


Además, el Real Jardín botánico de Madrid cuenta con La estufa de Graells o

de Las Palmas, un antiguo invernadero no climatizado construido en el siglo XIX,

durante la dirección de Mariano Graells, para contener plantas no resistentes a

las condiciones climáticas exteriores de Madrid. Reune plantas tropicales,

acuáticas, helechos, musgo...que necesitan un alto grado de humedad

constante y el calor del sol. Esta instalación está estudiada para controlar las

condiciones de manera pasiva: nivel inferior al suelo, orientación sur, pared

norte alta y cubierta acristalada.


Es un edificio con una fuerte personalidad a lo que se une el ambiente saturado
de humedad y la exótica y exuberante vegetación que nos traslada a lugares
lejanos y épocas prehistóricas.

Nosotros no pudimos visitar La estufa de Graells porque estaba temporalmente
cerrada. Excusa genial para acercarnos y disfrutar otro día en el Botánico.


La visita a los tres invernaderos modernos comienza con la sección dedicada
a flora desértica en la que podemos admirar muchísimas especies de cactus,
crasas y suculentas.




El siguiente espacio nos muestra flora subtropical: palmeras, helechos, bambú...




La última sección es la dedicada a fauna tropical y requiere el uso constante
de riego nebulizado para mantener el nivel de humedad que necesitan estas
plantas.



Aquí podemos encontrar una gran profusión de enredaderas y de plantas
colgantes, estas últimas sin tiesto, a la manera de las kokedamas pero
surgidas de modo natural.


Cada sección de los invernaderos del Botánico tiene su encanto aunque a mí
me gusta especialmente esta última porque, a pesar del sofocante calor
húmedo, hace que nos sintamos en una jungla y cada especie resulta
sorprendente y exótica.