lunes, 16 de enero de 2017

Nuestro viaje a Marrakech



No podía imaginar lo dura que iba a ser este año para mí la rentrée de enero.

Seguramente porque he estado muchos días fuera de casa y se me han
acumulado miles de tareas que tengo que atender a ratos después del trabajo:
la nevera vacía, las cestas de ropa para lavar llenas... ¿te suena?

Pero por fin este fin de semana he podido reservar un momento para ponerme
con las fotografías de nuestro viaje a Marrakech y poder compartir un poco en
el blog.

Volvimos de Marruecos exhaustos pero satisfechos pues lo disfrutamos al
máximo, sin prisas pero sin pausa.

Nuestros días comenzaban con un desayuno potente en Dar Kawa, nuestro
riad, propiedad de la diseñadora belga Valerie Barkowski, situado en pleno
centro de la Medina de Marrakech.

Al ser nuestra anfitriona diseñadora de ropa y complementos de hogar, no
podía ser de otro modo que el menaje y los textiles fueran de diseño, así como
toda la decoración del resto del riad.

La restauración y decoración de esta antigua casa solariega ha corrido a cargo
de Valerie, quien ha conseguido crear un espacio lleno de sosiego y buen
gusto que os mostraré detalladamente en uno de nuestros post posteriores.


Unos desayunos completísimos con productos de origen orgánico: los zumos de
naranjas de plena temporada, los huevos de corral, la leche con nata, miel de la
zona, mermelada casera, panecillos árabes, tostadas francesas, frutas...



Tras el desayuno, un momento de relax para organizar la ruta del día y salir
¡a descubrir Marrakech!

En Marrakech todo queda cerca y se puede acceder andando. Allí el

problema no es tanto la distancia como la dificultad para moverse

en el laberinto de las calles.


Incluso los espacios situados fuera de la Medina, como el Jardín Majorelle o La
Menara requieren tan sólo un largo y agradable paseo.


En la Medina son varios los monumentos que no debemos perdernos, como la
Medersa Ben Youssef, el Palacio de la Bahía, Tumbas saadies, Palacio El Badiî,
la Mezquita Moulay El yazid y muchas otras... 

Espacios imperdibles son también la Plaza Jemaa El-Fna, los diversos zocos y
las miles de callejuelas estrechas con preciosas fachadas.

Todo en la medina es un auténtico caos perfectamente organizado para sus
pobladores pero que puede resultar agobiante para los visitantes. Se trata de
hacer como ellos, dejarse llevar, no preocuparnos por el tráfico imposible de
motos, carros, bicicletas y algún que otro coche que se atreve a adentrarse
en ella. Aunque pasen rozando nunca nos van a pillar, son especialistas en
hacer espectaculares requiebros.




En el interior de los monumentos o sitios de interés son los otros turistas
quienes pueden generarnos un cierto agobio pero siempre hay rincones donde
poder evadirnos y admirar el magnífico arte árabe, así como sus maravillosos
jardines.




La luz, los olores, el agua, la arquitectura, la vegetación... parecen ser
distintos en Marrakech.

Como en un cuento de Las mil y una noches, todo resulta sorprendente y
exótico, todo parece ser posible.



Y tras una dura mañana de paseos y descubrimientos, buscar un lugar en el
que degustar la comida autóctona o la fusión de la misma con opciones más
occidentales.

Hemos encontrado magníficos y tranquilos lugares perdidos en la Medina donde
comer, tomar un buen té y descansar como si de oasis de calma se tratara en
medio de la algarabía de las calles.


Le Jardín, La Famille, Nomad, Zwin' Zwin'... Lugares que aúnan

la decoración noretnic con la cocina de fusión árabe-slow food.


Muchos de ellos nos encantaron y hemos tomado bastantes fotografías para
mostrároslos detenidamente, que los disfrutéis y os animéis a visitarlos si viajáis
a la ciudad rosa.




En una ocasión encontramos unas preciosas niñas fotografiando con una
reflex los cafés y pasteles que iban a tomar en una cafetería. 

Les pregunté si eran bloggers (no me puedo reprimir aunque sé que a Javi le
molesta un poco). Nos intercambiamos direcciones y empezamos a seguirnos.

 Se trata de @nadasflavors y @thelemonsorbet, dos jóvenes y lindas
hermanas foodies-instagramers de Marrakech que siempre me sorprenden
con sus cuidadas fotografías. 

Cada vez me asombra más la capacidad de las redes para poner en contacto
a personas afines de cuya existencia no tendríamos conocimiento de otro modo.




Nuestras tardes en Marrakech eran más tranquilas, dejándonos llevar por
callejuelas, parando a tomar un té o quedándonos en la preciosa terraza de
nuestro riad disfrutando el sol y el dolce far niente.







Ya de noche dábamos una vuelta por la plaza de Jemaa El-Fna y sus alrededores.

Nuestro consejo, si vais a comer o cenar por allí, es que no os fiéis de los
puestos de la plaza (acaban liándote, poniéndote comida que no pediste y
cobrándote lo que no estaba). Es mejor buscar uno de los sitios con precio
cerrado de los muchos que existen en las calles que salen de la plaza.

Lo que sí son aconsejables son los puestos de frutas: por un precio de risa
puedes tomar un riquísimo y saludable combinado de zumos de frutas de
temporada que te exprimen en el momento.

El agua siempre mejor embotellada.

Hemos constatado que nuestras comidas árabes preferidas son el tajine de
kefta y el cuscús de cordero, además de las ricas ensaladas marroquíes.



A pesar de lo que pueda parecer, es totalmente seguro pasear por la Medina
cuando oscurece. Sus callejuelas estrechas, laberínticas y poco iluminadas
pueden llevarnos a pensar lo contrario pero, una vez ubicado, no es tan
difícil orientarse y no hay peligrosidad por las calles.



De vuelta al riad, una ducha y a descansar para continuar disfrutando y
descubriendo al día siguiente.


No hemos hecho demasiadas compras en esta ocasión.

En mi caso algunas piezas de artesanía en metal y madera para la cocina, unas
cestas, lana virgen de oveja para tejer algo (aún no lo tengo claro), unos paños
de cocina en algodón que transformaré en un cojín y aceite de argán natural.

Como en muchas ocasiones, los souvenirs que más ilusión me han hecho han
sido tres pequeñas baldosas que recuperé de un contenedor de obra y tres
esquejes de plantas: una crasa, un cactus y un geranio.

Este último ha sido una grandísima casualidad: se trata de la variedad Dr.
Westerlund, el geranio preferido de las suecas y yo llevaba tiempo intentando
hacerme con uno. Unas semanas antes de nuestro viaje, Kristin de Krickelin
(mi blog de cabecera) podaba los suyos y decía que es costumbre regalar los
recortes convertidos en esquejes entre los conocidos. Le dejé un mensaje en el
post diciéndole que me apenaba estuviéramos tan lejos porque me hubiera
encantado hacerme con uno de ellos.

Cuál sería mi sorpresa al ver que en la azotea de nuestro riad había un precioso
ejemplar de Dr. Westerlund, del que me he traído dos esquejes con un poquito
de raíz y pocas cosas me harían más ilusión que agarrase después de tantas
horas en la maleta.

De momento parece que va muy bien, ya os iré contando.
Su hojas son algo rizadas y huelen mucho a citronella...
¡Estoy encantada con él!


¿Qué tal vuestro regreso de Navidades?, contadme.

Por mi parte os deseo un comienzo de semana con una
cuesta de enero poco inclinada ;-)

jueves, 5 de enero de 2017

Making-of shooting photo



Estamos a punto de finalizar las Navidades, esa época del año tan deseada
como temida.

Javier y yo volvimos de Marruecos agotados pero satisfechos: una semana
intensa en la que fuimos descubriendo Marrakech sin prisas pero sin pausa, 
visitando los lugares más auténticos de la ciudad al tiempo que buscamos
aquellos que han sabido aunar lo mejor del modo de vida autóctono con el
occidental.

Son muchos los extranjeros que se han establecido allí y han conseguido lfusión 

de ambos modos de vida, lo que en decoración llamamos noretnic trasladado al lifestyle.


Hemos tomado muchísimas fotografías para compartir en el blog de las que
por ahora sólo he hecho la selección. Queda organizarlas por lugares y temas,
editarlas y publicarlas pero de momento estamos pasando unos días tranquilos
en casa de mis padres para volver con fuerza a la vida cotidiana.

Ya os iré contando y mostrando a partir del próximo post.

Tenía ganas de desearos Feliz Año Nuevo y he rescatado unas imágenes que
tomé en Salón des Fleurs, esa preciosa tetería/floristería madrileña que os
mostraba hace no mucho.



Había terminado de tomar las fotografías para compartir en el blog y estaba
disfrutando mi café con un pedacito de tarta cuando descubrí una sesión
fotográfica a una preciosa chica y no pude resistirme a tomar yo también
algunas.

La luz del local, ya os comenté, es maravillosa y las imágenes de hoy lo
constatan, ¿no os parece?

Os dejo con ellas y espero que tengáis una mágica Noche de Reyes.




miércoles, 21 de diciembre de 2016

Equipo Hampton



En unas horas Javier y yo saldremos destino a nuestras vacaciones navideñas.

Solemos soñar con unas Navidades blancas pero lo cierto es que somos 
frioleros y, al menos este año, no estamos para mucho Norte por lo que después
de pensarlo bastante decidimos repetir país y volvemos a Marruecos.

Cambiamos el azul de la maravillosa Chaouen, que visitamos las navidades
pasadas, por el rosado de Marrakech.

Javier tenía ganas de conocer esta agitada ciudad y aunque yo estuve hace seis
años no me importa repetir porque siempre resulta atractiva y exótica, al
tiempo que en esta nueva visita me he propuesto descubrirla de otra manera.


Viajar con mi hijo es siempre gratificante y últimamente me he dado cuenta
que formamos un buen tándem: tenemos un ritmo, unos gustos e inquietudes
parecidos por lo que nos compenetramos bien. Sabemos además respetar las
necesidades del otro, hacer concesiones mutuas y creo que ésto es fundamental
a la hora de viajar para poder disfrutar la experiencia.


Tener el blog nos ha permitido descubrir una nueva manera de salir y
compartir el tiempo de ocio que disfrutamos juntos. 

Poco a poco Javier se ha ido involucrando, me habla de lugares nuevos que ha
descubierto con su chica o sus amigos y me anima a que los visitemos juntos.

Ha empezado a utilizar la cámara reflex por lo que su manera de mirar está
cambiando y yo estoy encantada con ello.

Me gusta pensar que somos el Equipo Hampton.



Nos hemos propuesto salir con las cámaras siempre que podamos. Aunque
pueda resultar pesado cargar con ellas y a veces las condiciones meteorológicas
no sean propicias, es un ejercicio que considero fundamental para aprender y
experimentar.




Compartir con él mis pequeños conocimientos sobre fotografía y lifestyle y
escucharlo hablar de temas que yo no domino especialmente, como
innovaciones tecnológicas, redes y tendencias propias de su edad, nos
enriquece mutuamente y creo que puede resultar también enriquecedor
para el blog.



En los viajes que organizamos juntos, Javier suele ocuparse más de la parte
logística: reserva de vuelos (es un crack de las ofertas), hotel, horarios,
documentos, cambio de moneda...

Yo me ocupo de elegir el alojamiento con más encanto y buscar sitios
especiales para comer, comprar, curiosear...


Luego entre los dos vemos la mejor manera de hacer las rutas, el plan
diario...

Gracias a Google Maps la tarea de los itinerarios se ha facilitado mucho.

¿Sabes que existe la opción de marcar y guardar en el mapa tus sitios favoritos,
añadirles etiquetas con información personal y poder luego llegar fácilmente a
ellos gracias a las indicaciones de Google Maps? Sólo se necesita tener una
cuenta google para poder acceder a tus mapas desde cualquier dispositivo.

Yo lo puse en práctica en mis últimos viajes y me resultó muy útil.

Claro, que si viajas al extranjero sin datos móviles y para acceder a Google Maps

tienes que ir buscando desesperadamente una wi-fi gratuita la cosa se complica

bastante.


Pero no te preocupes, ¡hay solución! Los smartphones actuales tienen la opción de

guardar en su memoria partes de Google Maps a los que tendremos acceso aunque

no dispongamos de datos.


Todo ello me lo ha enseñado Javier que lo aprendió y usó este verano para su
viaje de interrail por Europa: benditas nuevas tecnologías ;-)

Con lo que no contábamos es que la opción de guardar los mapas en la memoria
del dispositivo no está operativa para algunas zonas y casualmente ocurre con
Marrakech, cosa que no es de extrañar teniendo en cuenta lo laberíntica que es
esta ciudad (en realidad no sé si se deberá a ello).

Lo cierto es que ésto me ha obligado a currármelo de manera "artesanal",
imprimiendo los planos de las zonas de la ciudad que vamos a visitar y que
hago corresponder con una especie de diario de ruta que llevo apuntado
en una libreta.

Es un poco más rollo y lógicamente no se pueden ver los nombres de las
calles pequeñas, ni tiene un monigote interactivo que te indica la dirección o la
distancia que queda, pero nos ha servido para tener una idea más clara de lo
que vamos a hacer, cuándo y cómo.

Por otro lado he buscado para este viaje sitios especiales de lifestyle:

visitaremos los monumentos más emblemáticos, los zocos tradicionales..., desde

luego, pero nos dedicaremos especialmente a buscar, disfrutar y fotografiar los

muchos espacios "guapos" que he encontrado en esta ciudad y que quiero traer

bien documentados para hacer una Cool Guide de Marrakech que compartir en

el blog.


Javier ha estado mirando el tiempo que nos va a hacer y parece que la lluvia no
nos molestará y disfrutaremos unas temperaturas entre 7ºC de mínima y 20ºC
de máxima.

Un lujo que tendremos que aprovechar para patear y patear.


Nuestros mejores deseos para estas fechas entrañables y, por supuesto,
todas las venideras.

¡Feliz Navidad!