domingo, 30 de abril de 2017

Restaurante La Famille Marrakech (Marruecos)



De los muchos lugares que tengo pendiente compartir de nuestro viaje a
Marrakech, uno de los más gratos es el que hoy os muestro: La Famille.

Se trata de una encantadora cantina-boutique localizada en un jardín próximo
al Palacio Bahia al que se accede por una pequeña puerta, casi camuflada,
entre las tiendas de las concurridas y estrechas calles comerciales del zoco
(42 Rue Riad Zitoun el Jdid).


La diseñadora de joyas Stéphanie Giribone y su familia han creado este espacio compuesto por una galería 

porticada al más puro estilo wabi-sabi (belleza de la imperfección) realizada con tadelakt, el revestimiento 

clásico marroquí de microcemento bruñido, y un maravilloso patio jardín donde poder degustar un saludable 

lunch o una taza de exquisito té.



El espacio bajo los arcos acoge una pequeña pero selecta boutique con las
creaciones de la propietaria así como piezas de creación artesanal marroquí
de estilo noretnic.



Tras los arcos un tranquilo jardín con plataneros, palmeras, frutales,
aromáticas y diversos espacios para comer a la sombra.


La cocina es vegetariana, sana y ecológica, destacando las pizzetas, el
humus, su cuscús de verduras con cebolla caramelizada, la ensalada de
col roja, semillas de granada, alcachofas y frutos secos o la crema de
calabacín con ricota ,menta, almendras y limón.



Todo es adorable en este espacio: el entorno verde, los sencillos muebles,
los pequeños floreros con rosas en cada mesa...




Un lugar que invita a la calma, en el que recuperar fuerzas para proseguir
la dura vida del turista en Marrakech ;-)













Divino, ¿no os parece?


miércoles, 26 de abril de 2017

Nuevas plantas de tendencia en decoración



Últimamente tengo una necesidad casi existencial de verde. No me estoy
refiriendo al color Greenery como tendencia al de ser elegido color del año
2017 por Pantone, que además, sino al verde como contacto con lo más
primario, la Naturaleza, y la necesidad de rodearme de todo aquello que
me aproxime a ella.

Cerca de mi casa ha abierto una gran tienda dedicada a plantas y animales,
por la que paso cada vez que voy a rehabilitación. Podéis imaginar la tentación.

Antes, cuando quería comprar una planta especial debía desplazarme a un
vivero lo que significaba tener que coger el coche y salir fuera de Madrid.
Ahora esta tienda me tienta cada vez que paso por delante: como sus precios
están bastante bien respecto a otras floristerías de la capital, acabo entrando y
comprando alguna planta o flor cortada. 

La tienda se llama Verdecora, está en el número 158 de la calle Bravo Murillo y
abre todos los días del año excepto Navidad, Año Nuevo y Reyes. A finales de
este mes tienen prevista la apertura de otra sucursal en la calle Alcalá, 108.


Quería conseguir hace bastante tiempo un Senecio Rowleyanus, también
conocido como Planta del Rosario, Alberjita o Arbejita, pero no lo encontraba
en las floristerías que conocía, ni tampoco encontré el momento de acercarme
a un vivero tal y como ha acontecido mi vida en los últimos meses.

Cuando descubrí esta nueva tienda pregunte por él y lo tenían, a muy buen
precio por cierto (7,99 €).

Es una planta colgante muy decorativa gracias a sus originales hojas carnosas,
casi esféricas que parecen bolitas.

He estado buscando consejos para su cuidado y los comparto con vosotros por
si tenéis una o estáis pensando en comprarla.

Prefiere una exposición de sombra clara aunque también puede colocarse en
un lugar soleado si aumentamos la frecuencia de los riegos. En sombra bastará
con regar una vez a la semana y en cualquier caso abonaremos en primavera.

Se reproduce fácilmente por esqueje de tallo que presenten raíces adventicias.
Un buen tip que he leído por la red es colocar una maceta con tierra al lado o
debajo de la planta y poner un tallo colgante en contacto con la tierra de esa
maceta hasta que enraíce y después cortar para separar la nueva planta.


Este es el aspecto que presenta mi Senecio colgado en el macetero de
macramé que hice con cordón de sisal, ¿recordáis?

Espero conservarlo con tan buen aspecto bastante tiempo y quizás,
incluso, conseguir sacar algunos esquejes


He ido comprando otras tres nuevas plantas en Verdecora: un helecho,
un Chique o Pilea Glauca (4,99€ cada una) y una pequeña plantita tipo
musgo (1,19€)

El helecho prefiere las zonas muy luminosas pero sin sol directo, así como
tierra húmeda pero no encharcada.

En cuanto a la Pilea, yo buscaba la variedad Peperomioides (Planta china del
dinero) que es frecuente ver en blogs de decoración y tiene un porte oriental
que me encanta, pero en ese momento no la tenían y me mostraron la Pilea
Glauca con sus tallos colgantes y sus hojitas como confetti verde. Me encantó y
me la traje a casa sin dudarlo.

Al igual que el helecho, la Pilea necesita riegos frecuentes pero sin dejar que el
agua se estanque en el fondo de la maceta. También gusta de luz abundante
pero indirecta o suavemente tamizada, evitando el sol directo.

Así pues las he puesto juntas, al lado de la ventana del salón por la que entra
mucha luz pero matizada por las cortina.


Desconozco el nombre de la planta tipo musgo (en el recipiente sólo ponía
planta verde). Tiene minúsculas ramitas como de perejil moteado.

Imagino que los cuidados que necesite serán parecidos a los de las otras
plantas de interior por lo que la colocado junto a las otras.

Me hice con dos pequeñas macetas de terracota vieja, una para el musgo y otro
para Ives, el pequeño esqueje de Candelabra Tree que traje de Marakech.
Me encanta el aspecto sencillo y decadente de estos tiestos.



También he tomado esquejes de la hiedra que tengo colgada actualmente
en la pared azul, los he puesto en agua y ya están echando raíces.

Adoro observar cómo las plantas van poco a poco desarrollándose y agarrándose a la vida.


Puede parecer que soy una gran conocedora del mundo de las plantas y que
tengo mano verde pero no es así, intento aprender porque fácilmente se me
estropean y mueren, creo que por exceso de cuidados y atención. 

Un consejo de mi madre (ella sí tiene mano verde) es que no las agobie, que las observe y 

sea cauta con los riegos, mejor por defecto que por exceso.

¡Y que les haga cosquillitas!: arañar superficialmente la tierra para para escarificar 

(remover la tierra para airearla) y comprobar si está húmeda pero no encharcada.


¿A vosotros se os dan bien las plantas?
¿Qué trucos tenéis?

Seguro que vuestros consejos me serán útiles, soy toda oídos.


jueves, 20 de abril de 2017

La vida sigue



Hace casi mes y medio que no posteo. No ha sido tanto tiempo y, sin
embargo, tengo la sensación de que ha pasado mucho y son muchas las
cosas que han acontecido.

Si me sigues en Instagram sabrás que mi padre volvió a estar ingresado y
no consiguió superar esta segunda crisis de su enfermedad. Nos dejó hace
poco más de dos semanas y aún no nos hemos hecho a la idea. Parece que va a
aparecer en cualquier momento por la puerta con su característica sonrisa y su
manera vitalista de ser.

La tristeza por su perdida intentamos compensarla diciéndonos que tuvo una
existencia larga y muy feliz, que "bebió la vida a sorbos impacientes" como el
niño grande que siempre fue.

Nos deja miles de recuerdos entrañables, muchísimos de ellos relacionados
con el arte y la creación. He compartido ya con vosotros algunos, como aquella
prensa de grabado que donó a la universidad, su gusto por la genealogía,
sus grandes pasiones, pintura y literatura...


Hay otros de los que no os he hablado y que voy encontrando por casa,
cobrando un significado especial en estos momentos.

Cuando mis padres venían de visita a Madrid, mi padre aprovechaba para salir
a ver exposiciones o dar una vuelta por la cuesta de Moyano en busca de libros
de viejo.

Fueron muchas las veces que lo acompañé y varios los libros que me compró,
dedicándomelos luego en la portada
"Piola Núñez-Infante y Papá. Adquirido en Cuesta Moyano,
librería de viejo, en Madrid, mayo del 2004"

También tuvo su momento de pasión por la escultura de la que, ¡cómo no!,
quiso hacernos partícipes y hoy se lo agradecemos.

Quizás en posts anteriores os hayáis fijado en una escultura que tengo en casa.
Recuerdo exactamente el día que la hicimos mi hermano Cesar y yo en el
estudio de mi padre. Yo tenía 14 años y mi hermano pequeño 10. Mi padre
nos pidió que modelásemos cada uno un busto en un bloque de arcilla.
Cuando acabamos los unió y de allí salió esta escultura que después fue
pasada a bronce.

Mi padre y sus amigos artistas alabaron hasta la saciedad la cabeza de la
anciana, su expresión dura y realista frente a lo lamido de la mía. Más aún
teniendo en cuenta la temprana edad del autor. Y yo estoy totalmente de
acuerdo con ello.

Es la vieja quien da valor a esta obra a la que con el tiempo titulé El adiós,
imaginando una madre que se despide de su hijo que se va al frente. Más
adelante la llamé María llorando su recuerdo, por una historia familiar que
en parte se ha repetido en mi propia vida


Lógicamente no pude ir al planeado viaje a Londres con Javier: la situación
de mi padre era crítica y yo misma estuve ingresada casi veinte días por una
dolencia de la que estoy siendo tratada y que me obligará a cuidarme
especialmente a partir de ahora, manteniendo hábitos de vida más saludables.

A su vuelta Javier me sorprendió con un lindo souvenir: un pedacito
perfumado de la mítica tienda Anthropologie en forma de vela.

Éstos días la estoy encendiendo frecuentemente, su olor me calma y me hace
recordar a mi padre de manera serena. Sé que a él le encantaría que siguiera
fomentando mi faceta creativa y artística compartiendola aquí en el blog.

Así pues, sin prisas pero sin pausas tan largas (espero),

¡estoy de vuelta!